Si creiamos que la tradicional navaja suiza habia llegado al culmen de “llevo-cualquier-cosa-en-mi-bolsillo”, ha llegado un gadget que quiere revolucionar la impresión 3d casera. Aprovechando la estela de la 3Doodler, conocida como la primera impresora 3d boligrafo, aparece su competidora directa la SwissPen. Como su predecesora, SwissPen trabaja mediante la extrusión de plastico precalentado que nos permite ir dibujando cualquier diseño 3d a mano alzada. Pero, ¿y qué la hace diferente de la anterior?. Pues su precisión obtenida gracias a la ingeniería suiza y por supuesto, su diseño.

La Swisspen utiliza el mismo material que otras impresoras 3d caseras (generalmente ABS o PLA) para dibujar en el aire u otra superficie. Posee un diseño compacto y comodo de utilizar, además de no necesitar un orderandor ni software especializado. Simplemente, la sacamos de la caja y la empezamos a usar.

Aunque sus dimensiones son reducidas, sus posibilidades son enormes. Su principal ventaja es que no es necesario conocer un software de diseño o modelado 3d. Lo realmente importante es tener imaginación y habilidad para plasmar cualquier diseño con un poco de paciencia, y por supuesto el Swisspen.

Cada SwissPen incluye un adaptador de potencia de 110V-240V. Como material de impresión se incluyen 220 filamentos de plástico de unos 25cm de longitud. Al realizar el pedido podemos elegir entre ABS y PLA como material de construcción deseado. El coste anunciado en la página web es de unos 77 euros sin impuestos ni transporte.

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